Algunas pinturas nos
hacen pensar que la conciencia humana de las sirenas es mucho mayor. Una cueva
de piedra arenisca en Egipto son las más antiguas representaciones de las
sirenas. En las paredes de la cueva están seres humanos con colas, equipados
con lanzas y redes.
Marineros griegos, chinos
y vikingos, culturas desconocidas entre sí y alejadas en el espacio y el
tiempo, todas describen la misma criatura legendaria, la sirena.
Cristóbal Colon o Henry
Hudson hablan de ellas en sus viajes por el mundo, capitanes de barcos
balleneros que también nos cuentan los mismos sucesos.
Los nativos cuentan que
años atrás, toda esta zona de Karoo, había estado bajo el mar y que hasta ellos
mismos han visto fósiles de conchas de mar incrustadas en las rocas.
En lo más profundo del
pequeño Karoo, se nos muestran pinturas rupestres de los San en las paredes de
las cuevas, en las montañas, que representan criaturas sirena. Estas
enigmáticas pinturas han desconcertado a los arqueólogos durante años.
